10.2.08

La extranjera

Queda el oscuro desierto,
la casa prestada,
los cubiertos heredados que nunca usaremos
y la esperanza inútil
inundando la vida,
la plaza de enfrente,
los tres árboles que plantamos ayer
cuando era marzo y no había niebla.

Queda la sospecha, acaso cierta,
de que nunca es nada como en el sueño,
ni siquiera el sueño,
ni el sol,
ni la clausurada
y absurda
patria de mi nombre.

de Marina Pacheco Ruiz, Puerto Deseado, Santa Cruz
Poema que integra su libro “Un agosto más claro”, edición Botella al Mar, con prólogo de Lina Caffarello.

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2 comentarios:

STELLA MARIS TABORO dijo...

QUEDA AUN UNA POETA DE VERSOS TAN SENTIDOS COMO VOS.
un abrazo

silvia dijo...

LA EXTRANJERA

BELLO Y DOLOROSO POEMA QUE NOS PINTA UNA REALIDAD QUE MUCHAS VECES VIVIMOS.UN ABRAZO,

SILVIA lOUSTAU