17.2.08

El después

Un día,
al descubrir mi
parte inquisitiva,
se la tiré a los perros,
más una serie de huesos
y un corazón roto.

Así sepulté
todo el enjambre escrito
en el oscuro panal de la noche.

Resurgí palabra a palabra,
con un nuevo sol
jugando con mi rostro
y un toque mágico en mi pluma
oteando el horizonte
sin rastros de oquedad ni de penumbra.

de Celmiro Korito, Ashdod, Israel
De su libro “El oscuro panal de la noche”, prologado por Elvira Levy.
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1 comentario:

mercedes sáenz dijo...

Muy buen poema Celmiro! Un abrazo Merci