5.7.09

Tríptico

Cuando veas las luengas barbas de tu vecino incendiar

aféitate.

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La voz de la conciencia
de los que apestan
se oye
con el olfato.

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Al fin se rompió
ese feo cántaro
de tanto a la fuente

ir.

de Rolando Revagliatti, Buenos Aires, Arg.
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