El fuego en la cola del tornado
La cola del tornado da vueltas
y no forcejea a su favor -la pala, las manos y la arpillera
mojada. Veo tu velorio en los ojos
de las ovejas enloquecidas por una tregua de viento:
cercas de alambre de púas que se precipitan, verjas
que aplastan. Adentro, lo saboreo -el olor
que forma una capa acre en la garganta,
la lengua y los labios. Como esa foto
misteriosa de que te hablaba antes
de que la llamada telefónica chispeara
en la media luz y el humo negro se revolviera
en un cielo túrgido -"La entrada triunfal a Munich
del ejército bávaro", cerca de mil
ochocientos setenta y uno, donde la tropa
se reduce y los toldos rayados
baten en burla y el sabor a victoria
es el mismo que ahora siento.
La muerte es como es. El fuego en la cola
del tornado no se puede leer como orden,
y la premonición es simplemente la culpa.
de John Kinsella, Perth, Australia
De su poemario "El fuego en la cola del tornado".
______________

0 comentarios:
Publicar un comentario