30.11.10

Último rock por Janis Joplin

... cuando canto no pienso. Sólo cierro
los ojos y siento, me siento bien.
Es realmente como una fiebre.
Janis Joplin

Ven Janis
Cierra los ojos
Vamos a sentir este rock
vamos a resucitar desde el fondo de algún blues
En Port Arthur sólo saben picotear como los cuervos
nunca van a perdonar tu cara ni mis manos
Porth Arthur no es más que una mancha de aceite
y nosotras muchachas cómplices del mismo grito
No nos van a perdonar
Déjalos que sacien sus ojos
Ven
sopla esta música
pon tu voz contra el muro
Huiremos hasta no ser más que polvo
. . .
Detrás estarán todos hurtando el pecho
esgrimiendo un cuchillo muy azul
y tu y yo frente al filo
frente al miedo
como dos ángeles irreverentes
Ven Janis
ya no estamos tan solas

de Magnolia García Trimiño, Cifuentes -Villa Clara-, Cuba
(Fragmento)
De la antología "Mujer adentro".
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On my mind

Billy Holliday, la bella,
canta para destruirse.

Pertenece a la trilogía de las diosas,
unida a Sara Vaughan y a Fiztgerald,
tres señoras que, a decir verdad, son colosales.

En los treinta le vedan cantar,
y no hay tutía.

Débil la voz, yace en la ruina de los blues
su delicada lástima.

Con las dosis y el alcohol desgarra las sílabas
y vuelve al gueto,
y a Giorgia, en las notas alargadas.

Nadie consuela penas de mejor manera que Billy.

de Ernesto Goldar, Buenos Aires, Argentina
De su libro "En voz desmayada y baja".
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Blues del pan y el café con leche

Para quienes esperan
. . . . y se estremecen
en sus habitaciones de suburbio
. . . . . . . o en las estaciones de subway
bajo la noche interminable.
Para quienes aun sin soñar
. . . . . . . . . . . . . . son de sus deseos
bajo una visión de paredes
. . . . implacables y sórdidas.
Para quienes cavilan y abandonan
. . . . sus cuerpos
sobre cartones o trapos
. . . . o ensueños
en los recovecos y rincones
. . . . de las calles más oscuras.
Para quienes vienen y van --pies
. . . . maltrechos--
y cuyas avenidas se asemejan
. . . . a páramos
en niebla y piedras grises.

de Eduardo Dalter, San Justo -Bs.As-, Argentina
De su libro "N.Y. Postales para enviar a los amigos".
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Desde la torre oscura

No siempre sembraremos mientras otros recogen
El dorado aumento del fruto a punto,
No siempre el semblante abyecto y mudo
Para que los hombres menores sujeten
. . . . . a sus hermanos despreciables,
No eternamente mientras otros descansan
Nosotros encantaremos con flautas dulces
. . . . . sus limbos,
No siempre nos inclinaremos ante lo sutil y
. . . . . brutal;
No fuimos hechos para llorar eternamente.

de Countee Cullen, Harlem, USA
De la antología "Harlem: Los blues de la historia" -investigación y selección de Eduardo Dalter-, de reciente edición.
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Saudades con Marlowe & Soriano

La sombra de un gato muerto
me ha robado el sueño
Entre las palabras y yo
se abre un juego canibalístico.
Una apertura infinita
en medio de la noche.
Se deslizan suaves y bellas
por el papel.
Viajeras anónimas
ocupando su puesto
en la nostalgia

de Francisco Alberto Chiroleu, Rosario -Sta.Fe-, Argentina
De su libro "Blues del desarmadero", en edición.
www.lexia.com.ar
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Blues del exilio

No fue una voz.
No me ha llamado del todo.

El recuerdo me ve
como me ven los otros.

Como cáscara de músicas.

Ya soy el paisaje.

Un viaje olvidado
que no termina de morir...

de Aldo Nicolás Pierce, Buenos Aires, Argentina
De su plaqueta "Exilios".
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XXX - no digo el de los blues el negro

no digo el de los blues el negro
o bien podría ser que al besar el polvo de la luna
se hubiese tornado violentamente blanco
que poseído por el zumbido astral
hubiera encarnado en profecía
hombre o simulacro
sonrisa habitada de símbolos oscuros
enfrentando al abismo llamaban tus ojos a mis ojos
hicimos entonces espejo de mirarnos
cuando el fuego era presagio en la zona descarnada del amor
partió en la luz mi sangre contra los cristales
cuerpo en jirones latí aún sobre tu cuerpo
me llevabas a los labios y la sangre era dulce
me llevabas a los dientes más adentro
las manos cruzando la respiración del mundo

de Norma Fumero, Buenos Aires, Argentina
De su libro "a diástole".
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Esta canción

Es más que una canción,
una ventana
pequeña
abierta al claro del tiempo.
Al claro fugaz de los instantes
en que otra mujer,
en que otro hombre,
fueron más que el universo.
Es la silvestre flor que nos sorprende,
la hoja desgajada que se alza,
vuela
y se apago para siempre
como una estrella confundida.
En ese verso hermoso y culpable
que lenta,
calladamente,
un día regresa a iluminarnos el silencio.

de Vivien Acosta, La Habana, Cuba
De la antología "Silvio: te debo esta canción".
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Tu canción

No se murió del todo, Malena sólo canta
con tanto canto mudo sobre estas calles quietas
que no obstante se alejan y en lo oscuro.
¿Es tarde ..... es tarde ..... es tarde,
o nunca fue del tiempo?
. . . . . . . . . . . En la noche inconclusa,
. . . . . . . . . . . ¿ya pagaste tus deudas?
Ciudad donde nos velan.
(Malena,
. . . . . . . . solos, bailan.)
Malena canta, canta, pero es tarde la letra.
. . . . . . . . . . . Malena sólo canta.
. . . . . . . . . . . Malena sola.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTA

de Lucila Févola, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Lechuza de campanario".
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29.11.10

Canción del barrio

"sólo telarañas que teje el yuyal."

El barrio no encuentra límites.
Un traspaso de ruidos molestos
se adelanta a recibirnos.
En lugar de un coro de cigarras,

terrazas repintadas
son el planisferio del sol,
el vía crucis del alma
que busca un nido, unos pastos.

Eli Eli ¿por qué me abandonaste?
gime el bandoneón
adiestrado
en una fiesta familiar.

Un velón perfumado
sucede amaneciendo.
Los cuerpos brillan
en "la amistad oscura del patio".

Y hay un niño que sacude la sombra
sobre las baldosas
persiguiendo la pelota
bajo las macetas y las tablas.

Después del paredón, el río.
Almas y cuerpos herrumbrados
florecen el limo de la costa.

de Hebe Solves (1935-2009), Buenos Aires, Argentina
De su libro "Pentagrama".
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Canción

Quisiera morir
ahora
de amor
para que supieras
cómo y cuánto te quería.
Quisiera morir
quisiera
de amor
para que supieras.

de Idea Vilariño (1920-2009), Montevideo, Uruguay
De "En lo más implacable de la noche".
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my own song

no quiero ser
como ustedes quieren que sea
no quiero ser ustedes
como ustedes quieren que sea
no quiero ser ustedes
como ustedes quieren que sea
no quiero ser como ustedes son
como ustedes quieren que sea
no quiero ser como ustedes quieren ser
como ustedes quieren que sea

no como ustedes quieren que sea
como quiero ser quiero ser
no como ustedes quieren que sea
como soy quiero ser
no como ustedes quieren que sea
como yo quiero ser
no como ustedes quieren que sea
quiero ser yo
no como ustedes quieren que sea quiero ser
quiero ser

de Ernst Jandi (1925-2000), Alemania
De "Poesía Alemana Contemporánea".
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