31.1.11

En la playa


Si no anuncian su secreto las gaviotas
y las nubes esbozadas callan
si no descifro los puntos luminosos
sobre la superficie azulada
si el rumor que insiste y golpea
no tiene traducción y la mujer
el baldecito y el sombrero
son figuras desencajadas de otro cuadro
si los guardianes en el borde
no son más que sombrillas y sillas
si es sólo viento que se desliza y dice.

de Antonia B.Taleti, Rosario -Sta.Fe-, Argentina
De su libro "La voz que nunca alcanzo".
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(vez)

hay una vez recostándose
vez sobre el viento
un pasaje de sílabas cortadas
la arena en la piel vez de agujas
flota la miel la luna
vez del fuego camino
a las seis un dedo del sol
una vez se derrite
muda de papel

de Rubén Eduardo Gómez, Comodoro Rivadavia, Chubut
De su libro "Lo que son las cosas".
Este poeta dirige la editorial "vela al viento":
http://velaalviento.blogspot.com/
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Verano (Los frutos del agua)

"Hay manzanos que, prefiriendo la belleza
de sus frutos a la conservación de su equilibrio,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. se quiebran.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Están locos."
. . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . .. Francis Jammes

A veces, el agua es un unánime grito marino,
que incendia con ciertos gestos ausentes
pájaros llenos de viento.
Es que tal vez, "mi sueño sea sólo la sombra de un gran día
o el espacio indescifrable de los senderos
ocultos en el jardín del corazón".

Una mano hundiéndose en el espejo de la tarde,
vibrátil, como un río lleno de vidrios.
Tan sólo el agua cálida rompiendo la tierra,
como se rompe el fruto más puro
atraído por el sol asesino.

Estrañamente yacía el fuego del verano,
por su herida huía, espesa y dulce
la luna colmada de incertidumbres.
La tarde ha entendido la lección de calma
que da el árbol dormido después de escuchar
la historia de la juventud del agua.

La virtud de la piedra
atesora un río de pereza pensativa,
sin límites precisos
como un árbol de nubes su quietud
no se hincha de nada que no sea
el vacío exquisito de sí.

de Héctor J.Freire, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Poética del tiempo".
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Ecos del mar

Ecos de caracoles en el viento,
la espuma encrespada del mar galopa
sobre la mansa arena
como indócil y tenaz jinete.

Sólo un instante iluminado de alegría
para sumirse en el cansado sueño de la nada,
inocencia del mar.
Un instante de tempestuoso destello,
fulgor de relámpago, para hundirse
en la cósmica memoria.

Ecos de humana búsqueda en el viento.

de Miryam E.Gover de Nasatky, Buenos Aires, Argentina
De su poemario "Persistentes vibraciones".
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Los labios del silencio

Hay un claro en la arena
junto a mis pies de algas

caracolas que envuelven
el llamado del mar.

Deja que le acaricie
los labios al silencio

que mis huecos se inunden
con la luz de tu sombra.

¿No has visto a la marea
tomarse de la mano con la luna?

de Silsh -Silvia Spinazzola-, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Descalza y con sombrero".
www.silsh.com.ar
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Deja que brame el mar

Deja que brame el mar
y desfleque soles.
Deja que brame el mar
salpique y moje.
Deja que brame el mar
y sosiegue mi alma hambrienta
de quietud, de amor, de vuelo.
La intemperie nos pondrá en evidencia.
Quiero todos los pedazos
para volverlos a armar.
Quiero anidar un corazón entero
- sin menguantes -
y el mar podrá ayudarme.

de María Dolores Lucero, Buenos Aires, Argentina
De su poemario "La Loca de la Casa".
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Las flores y los frutos

En aquel huerto
que albergaba
las flores y los frutos
siguen creciendo
ecos paradisíacos
y esplendores
de un viaje alucinante.

Alguien inventa
palabras desconocidas,
plácidos ademanes
que se detienen
entre abanicos
y perfumes intensos.

Tan evidentes como
el sol o los tallos
ácidos del trébol
allí fulguran
-en la luz del paisaje-
unos ojos absortos
que contemplan
las repetidas
decisiones
del tiempo.

de Nélida Salvador, nacida en San Rafael -Mendoza-, vive en Buenos Aires, Argentina
De su libro "De plantas y espejismos".
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1.1.11

El asombro

Asombrarme de ver
cómo la flor se abre y el ruiseñor se acerca,
cómo el rocío resbala
y en su gota el reflejo de los árboles brilla,
cómo duerme en tus ojos
un incógnito duende de magia y locura,
cómo la cabra salta
y deja por los riscos su perfil de gigante,
cómo sueña la hormiga
en su rueda incesante de granos y agujeros,
cómo envuelve la oruga
en su cápsula el cuerpo deforme y luego es mariposa,
cómo el sol se arrebata
en cielos encarnados que luego traga el malva,
cómo llega el silencio
y traga en su penacho de negros la existencia...
y contemplarlo todo
como si sucediera hoy por primera vez.

de Emilio Ballesteros, Albolote -Granada-, España
De su libro "Mi nombre es nadie".
Este poeta dirige la revista antológica "Alhucema":
http://perso.wanadoo.es/emoball/alhucema
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