31.3.11

ESCAPARATE

María Eugenia Caseiro ha publicado un nuevo libro:
ESCAPARATE - el caos ordenado del poeta.

A continuación reproducimos el interesante prólogo de Alberto Lauro,
como así también un breve poema de este libro.

“Recuerdo bien la casa de María Eugenia, una muchacha con ojos inquietos y escrutadores. Yo conversaba con su abuela y su hermana Ana María, siempre trayendo y llevando libros de la Biblioteca Nacional. La casa, que estaba en el barrio habanero de Marianao, era de madera, fresca, olorosa a café recién hecho, a flores que silvestres crecían enredándose en cercas y paredes. Yacía alejada de la calle y era algo así como un barco varado en tierra. Me gustaba porque se parecía a la que tenían mis padres en Holguín. De esa nostalgia de sabor cubano veo brotar en prosa y verso su voz con una radical necesidad de encontrar un norte, un asidero en la palabra. Su casa era como su palabra, atemporal. Veo crecer como un árbol su obra literaria, un gran árbol donde nos refugiamos de las inclemencias de sol y de los avatares de la existencia, donde yo hallo la frescura y el sosiego de aquellas horas pasadas en esa casa que ya sólo permanece inmarcesible en la memoria.”


escaparate

ciento un versos
cuelgan de las perchas/

en vano usar palabras
Innomia/diximia/ yocántaro/

no tengo qué ponerme
sobre este almohadón de huesos/

de María Eugenia Caseiro
Escritora cubana residente en Miami, USA
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17.3.11

Amo el crujir de las tostadas

Amo el crujir de las tostadas, padre,
desde el balcón traspapelado
en lugares y tiempos que anochecen.
Amo el paso silencio de las horas
en la casa primera,
en la leche caliente y el chocolate mínimo.
Y tu mano de ángel
calmándome las fiebres en las tardes humosas del invierno.
Amo el latir de la mejillarrosa.
Seis latidos apenas en la nube
para tu brazo cálido.
Amo el morir en paz entre los géneros
abrazadores, tiernos de tus pantalones,
de tu camisa blanda.
Amo quererte como me quisiste
con estandartes múltiples
sin quitarle un color a la caricia,
ni un estampido de dolor cansado.

Amo el crujir de las tostadas, padre,
porque en esta mañana del verano,
en mi balcón sonriente de azaleas
he encontrado, llovida,
la estrella jazminada de tus nacientes dedos.

de Rosa María Sobrón, Nogoyá -Entre Ríos-, Argentina
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10.3.11

3.

El mar dibujaba su espada de hermosura, su golpeada soledad y el sueño se quebraba en partes desiguales. Dudosos jardines donde duendes malditos lastimaban el corazón de la noche. Entonces di razón al sueño y se alojó en mis débiles párpados, como un reflejo, roja ventana del deseo. Patria del cielo y del infierno, nube casi eterna. El poema iniciaba su definitivo camino hacia la locura.

de Adalberto Polti, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Fragmentos del sueño".
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