30.4.11

En abril

Te dejaré en abril.
Cuando espléndido aún
invoques el tiempo del verano,
comenzaré a dejarte.

Pronto
los peces irán tras la estela de los barcos
y el agua oxidará de olvido
. . . . . . . . . . . palabras y conciertos.

Hay una historia detrás de cada historia;
un zurcido de sol entre las hojas,
un clamor de jilgueros en el alma.

Te dejaré en abril.
Me llevaré, ardientes, las arenas,
la luz,
el aquelarre de la piel,
el mapa de tus ojos
-helechos desbordados-,
la liturgia de las noches,
las alas compartidas,
el canto.

de Lina Caffarello, Buenos Aires, Argentina
Publicado en la Revista Antológica AIR 21, año XIV, Málaga, España.
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15.4.11

Para despertar...

Para despertar,
el rubor de los lirios,
-esos lirios que ceden-

Para despertar,
la rosada lengua de los pájaros
y la parte más violenta de la voz.

Confundes el árbol de espinos con las cosas inocentes.

Los animales grandes -los dóciles, más tarde-
corren la cría de sus pasos.

En tu imagen -sólo en una parte de ella-
se enciende ese perfil íntegro que apaga la edad de las estrellas.

No podrá el salvaje competir con tu apariencia oscura,
con la bruma y el oriente,
con la orilla.

El gran y amado mar,
el desierto y su calor, su invierno nocturno.
Las flores y su desigual aroma.

de Mariana Brebbia, Rosario -Sta.Fe-, Argentina
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