12.2.17

El deshauciado


Desnudé mis ojos,
me saqué los zapatos,
el verso maltrecho.
Luego me vi extinguirme como un chispazo,
como una gota de papel picado en el ojo del niño que no he sido.
No hay nada aquí. Sólo el vuelo del cuervo rondando tanta muerte,
los huesos,
la flor desvanecida sobre un hierro candente,
la carta al otro  lado de mi sombra.

Me despedí de dios como pude.



de Hugo Francisco Rivella, Salta / Córdoba, Argentina
De "Ojo Astillado".

1 comentario:

Anónimo dijo...


Impresionante. Mario Riccioni