21.7.14

San Juan (Puerto Rico)

Desorienta.
La noche desierta desorienta.
-penden azaleas los balcones al pastel-

De trigo maduro
araña la luna el último cielo
a ras de seda
a ras de agua

huésped de telarañas
       -escorzo-
brillo a plata vieja
en el vago empedrado azul.

Subo el mapa antiguo
        -cadencia-
la grafía de la curva.

El silencio cae al mar.
Perdida la luna, me resto a la noche.
Sombra china, mi andar.


de Marta Ortiz, Rosario -Santa Fe-, Argentina
De su libro "Diario de la plaza y otros desvíos".
http://marta-ortiz.blogspot.com.ar/
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18.7.14

Vuelo

Sobrevuelo las espumas altas.
Testigos rampantes de Corinto
dan paso a mi nave inoportuna.
Custodios en los puntos cardinales
confabulan su descanso
adorando la luz.
Un buril celeste
ha plagiado los trazos de la roca
decide concluir la alquimia de la lluvia.

Los ángeles reposan su fatiga.


de Mirta Cevasco, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Señales".
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14.7.14

Brooklyn en los ojos

                         pobres huracanes de calles...
                                                           PAUL BLACKBURN 

En los ojos se ve la ciudad;
        en las bocas.
Pero hasta dónde
        bajan
las grietas
        por las calles.
Hasta dónde
        el humo
que cierra
        el acertijo
que es de todos.
En los pasos se traza
        el ritmo
y en las historias
        entrecortadas
se oyen
como en un terraplén
        la anatomía,
el oleaje
espeso, turbulento.


de Eduardo Dalter, San Justo -Buenos Aires-, Argentina
De su libro "N.Y. Postales para enviar a los amigos".
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11.7.14

Génova mía

Sobre el mar, tu mar
danzan los espíritus viajeros.
Son ríos de sangre antigua
memoriosa Boccadasse
en atardecer de pájaros
en amanecer de manos.

He venido de lejos
buscando mis ancestros.
Soñadores despiertos de coraje infinito
cuyos pasos cobija San Antonio en tu puerto.

Génova mía ahora.
Te poseo
para evitar el olvido.



de María Alicia Cavagnaro, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Sobre la sangre antigua".
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8.7.14

En Toledo

Toledo, el aire limpia el polvo de tus murallas,
se estrecha en el laberinto de tus callejones,
besa las piedras que tanto amo.
Junto a la sombra de los árboles,
la noche se hace magia, realidad o sueño.
Las juderías -exhaustas de siglos-
despiertan de su letargo.
Se oyen cantos
elevándose desde los cristales.
La sinagoga resurge como un leño ardiente.
Vuelve el tiempo a crecer en las paredes
-blanco encaje-. Manos sedientas de amor
sobre los libros, los ropajes,
la madera bruñida, los enseres.

Crece el tiempo en Toledo
mientras yo, aquí,
me eternizo en ilusión de horas.

de Elvira Levy, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Bicurcación de la memoria".
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4.7.14

París

Para visitar París hay que escoger horas, días y tiempo oportuno: Les Halles, el gran mercado, hay que verlo durante la primavera, a las 3 de la mañana lloviznando; la plaza de Tertre es el techo de un mundo, es la cumbre de Montmartre; los artistas pintores la escalan con sus caballetes a cuestas, han hecho de ella un rincón de colores, a finales de invierno al amanecer, con el atractivo del cierzo ligero, el frío corta la línea de los techos y las ramas muertas de los árboles, cuando llega el calor se cubre de parasoles; con intensidad se mira las orillas del Sena a la caída de la tarde en verano, cuando el sol rojo como un globo desciende lentamente detrás de la Cité.


de Cecilia Botazzi, Buenos Aires, Argentina
De su libro "París".
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30.6.14

A los pescadores de Reta

Fue tarde entonces cuando estrené los brazos.
Cuando recibí barba y bandera
las orillas estiraban
su soliloquio entre los pájaros
y no había sino huecos espumosos
en el lugar donde se multiplicaron las barcazas.
Quién sabe dónde las redes,
en qué graves mareas se hundieron los oficios.
Llegaban cegando la luz horizontal
del crepúsculo
cargados de plata refulgente,
agotados y sonrientes bajo sus sombreros.
Victoriosos burladores de arcanos marinos
llegaban a la costa montando las rompientes,
blandiendo sus puños mordidos por las cuerdas.
Allí latían revelaciones de ultramar,
se narraba la gran ciudad del agua y el salitre,
comenzaba la contabilidad pieza por pieza
de mano en mano, centavo a centavo.
Se le cantaba al cardumen como al sol o al aire.
Llegué tarde al vértigo del oleaje,
al perfume exacto de la rosa de los vientos.
Allí de pie, en otro siglo de huellas descalzas
tan sólo un roído barco hundido en la arena
y lejos la estela de los pesqueros invisibles
sobre cuya ruta aún trazan su círculo las gaviotas.
De vez en cuando un viejo pescador emerge
vestido de algas, de peces de relámpago,
y desata los nudos marineros de los vientos
mientras un niño, calladamente alegre
rompe el límite del agua con la risa.

de Gabriel Impaglione, poeta argentino residente en Italia
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26.6.14

Crepúsculo


Pesadilla de desgarros con gritos.
Hombres que se decapitaron

en la aventura del vivir.

Mujeres en pedazos que orillaron

la demencia sexual de los esbirros.


Los brazos rotos, la mejilla

dejando mirar los sesos, corredores

de vacío sin tiempo, de sueños asaltados,

bañados de mugre, sangre de los rotos

baldes de estiércol.


Ondas del viento que vienen

cuerpos del mar que se van. Terror

de las noches vestida. Sirenas

de madrugada, ciudad violada

por esbirros en búsqueda. Terror.

Agua chorreando sangre

en el cuerpo de sal. Estrellas

sin cielo. Soplonaje, ser contra ser,

y la invisible tortura del traslado.
Terror.


Exilio: puerta, patada, empujón

al abismo. Con la vida, ¿vida?

a salvo. Y muda.
Saboreando la culpa de otra sobrevivencia.

Todo a pesar de todo, Juan Gelman.


de
Marta Zabaleta, economista y escritora argentina radicada en Londres, UK
"Desde donde no se vuelve: Exilio, 2014"
http://martazabaleta.blogspot.co.uk
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22.6.14

Silencio


He tratado de desvestir cada palabra
abrirla bebiendo su impureza
soñarla de distancias
constelar lo vivido
como una marcha sucesiva
pero la encuentro
como si tuviera sangre
y compusiera mi historia
sin conocerla todavía.
Cada una
emprendiendo el hacer de las memorias,
hormigueando en el borde del vacío,
y yo soltando inmensos días
alisando las palabras dulcemente
doblando las sombras
tropezando en sus cadencias.

Me desvisto de mí misma
me miro con ojos entornados
recupero la blandura del pasaje
y deseo la palabra
entregada como un mapa extenso.


de Nela Río, artista plástica y poeta argentina radicada en Canadá.
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18.6.14

Página 23

aunque el día es gris
estoy feliz
como un telegrama llego
a tu cariño
doblado, siento el peso del cielo
pienso que te abrazo
pero son los hombros del sofá
es cuando comienza una guerra
y corro a refugiarme
besando el frío vidrio
de los que hieren mi tierra
me encaramo a una ventana de esperanza
a un faro de sal
dejo huellas de mis pies descalzos
para desaparecer en el cuerpo que palpo
recién bañado en la tinta
que suele escribir el verso
trato de vestirme de amor y de caricias
como caracoles  buscando
el fuego de tus muslos
al escuchar tus rezos
mido la edad de la aurora


de Celmiro Korito, poeta argentino radicado en Ashdod, Israel
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14.6.14

Sólo texto

Al leer el tiempo se marea.
                 Borracho
atraviesa senderos inexactos.

El tiempo sigue,
                 pero no se engaña.
Sabe que a veces
lo vence una palabra.

Una palabra
que es aguja de reloj y dispara,
que detiene el amanecer sobre
                 el filo del horizonte.
Una palabra que atraviesa 
                 y no mata.

Nunca mata
la palabra precisa,
la palabra exacta,
la que entra sin llamar y se instala.
Lo que verdaderamente aniquila,
-lo que espanta-
es el tiempo que se pierde
sin hallarla.

de María Laura Riba, periodista y novelista argentina radicada en La Habana, Cuba
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10.6.14

Y entonces entraron esos hombres

Siempre me acuerdo de mi mamá se preocupaba por alcanzarme el tazón de leche ponerme el guardapolvo bien arregladito porque decía mi mamá que la limpieza de afuera muestra la limpieza de adentro y la verdad que yo no sé muy bien que quería decir mi mamá con eso pero si ella lo decía tenía que ser muy importante y mi papá también la escuchaba a ella porque mi mamá es la que nos decía a nosotros lo que teníamos que hacer y mi hermanita Celia y mi hermano Juan y mi papá siempre le hacíamos caso porque mi mamá sabía de todo y se ocupaba de nuestras necesidades y de la comida y de la ropa y de nuestros juegos y si salíamos a pasear también mamá nos decía como vestirnos y no te pongas esa corbata Atilio (que es mi papá ¿saben?) porque no combina con el traje y a mi hermanita no la dejaba ponerse el vestido con encaje que le regaló la abuela Sara que es la mamá de mi mamá en el cumpleaños de Celita y cuando un día le pegué al Beto porque me dijo "uruguayo muerto de hambre" fue mi mamá al colegio porque la maestra la mandó llamar y me pusieron en penitencia y también mi mamá me puso en penitencia en el rincón y no me dejó ver la tele me acuerdo que me chilló y me dijo che botija sos un peleador y al ratito se  ablandó y dijo “ta ta” andá nomás y yo pensé que buenaza que es mami y esa noche se lo contó a papá que se puso a reír y le dijo a mamá pero dejalo al botija que aprenda a ser hombre y ese domingo papá me llevó a la cancha de Atlanta pero ésta no es la camiseta de Peñarol ya lo sé hijo pero no estamos en Montevideo y me compró maníes y esa noche mamá nos dijo hoy comemos como si estuviéramos en Andes y la 18 y nos preparó «chivitos» y después nos mandó a dormir mamá nunca estaba cuando volvíamos de la escuela porque trabajaba en lo de la señora Silvia y mi hermano nos calentaba la comida y todos los días mamá preguntaba ¿comieron todo? ¿estaba rico el arrocito? y me acuerdo el día ese que volvimos y mamá estaba en casa y le preguntamos porqué no fue a trabajar y mamá nos dijo fuí pero algo pasó en la casa de la señora Silvia porque estaba llena de policías y yo me asusté y volví para casa bueno vengan a comer y esa noche nos fuimos a dormir temprano y papá y mamá hablaron en voz baja parecían asustados y a los ojos de mamá los vi llorosos y no me acuerdo más y entonces entraron esos hombres y rompieron los muebles y le pegaron a mi papá y a mi mamá que gritaba no se porqué «socorro, suéltenme por Dios!» la tiraron al suelo y la pateaban y yo y mis hermanitos nos pusimos a llorar y se los llevaron y no los vimos nunca más a mi mamá y a mi papi… y después nos vino a buscar la abuela Sara y nos quedamos con ella y yo ahora estoy aquí solo separado de mis hermanitos y de mi abuela que a veces me viene a visitar con Juancito que tiene unos bigotes como de hombre y Celia con los labios pintados y tacos de señorita ellos están tan grandes y yo no sé porqué me quedé chiquito y ellos no… sí, siempre me acuerdo de mi mamá… y entonces entraron esos hombres…·

de Andrés Aldao, periodista y escritor argentino radicado en Maalot Tarshija, Israel. 
http://www.artesanosliterarios.blogspot.com.ar/2014/04/andres-aldao.html
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5.6.14

Volver

Más de un filósofo ha dicho que el pasado y el futuro no existen. El primero es sólo memoria o relatos transmitidos en noches de nostalgia. El segundo, se nos oculta, cambiante y escurridizo en los vaivenes de nuestra imaginación.

Sin embargo, una y otra vez retornamos al pasado tratando de retener un aroma, un color, una emoción...
Mientras lo hacemos con el pensamiento, el pasado no nos desilusiona, sigue ahí, esperando que lo evoquemos: esas noches de invierno en que sumergidos en un libro disfrutábamos del calor del hogar; el amigo que tuvimos y que amamos; la calle que nos vió llegar en esas madrugadas de reuniones y camaradería.
Pero si volvemos, si viajamos hasta esa calle, ese amigo, aquel invierno, la realidad nos golpea con su cotidianeidad, su grisura, su extrañez.

Varias veces volví a las calles de mi niñez, busqué en las paredes, la gente, las veredas –un poco más rotas, desteñidas-, pero no encontré nada. No hay huellas de mi paso, no hay gentes que recuerden. Aún cuando el edificio está allí, no me reconoce ni sabe quién soy. Y ese olor, ese sabor ya se han ido con los años que quedaron atrás.

Nada puedo decir que no se haya dicho de mis tentativas por revivir el gusto y el aroma del pasado. Sólo las palabras, inútiles y vacías, intentan transmitir la pequeña anécdota, los sentimientos, el clima de esos días.
Pero el peso de mi tapado azul, el frío sobre mi piel,  el gusto de aquel helado en el húmedo verano que pasó, el retumbar de nuestros pasos en la calle solitaria, todo eso quedará en mi memoria, esperando...

de Ester Mann, coordinadora de talleres y escritora argentina radicada en Israel
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31.5.14

Esta es tu casa alta


Esta es tu casa alta
frente al mar
frente a la vida de otros que corren por tus venas
donde los adolescentes descuidan sus pasos
                                   y se besan en las ruinas
Esta es tu casa alta
cerca de los marineros anclados en la tierra
cerca de las ideas que hacen de la playa un desembarco
cualquiera podrá agitar el uniforme
                         gritar que quiere paz
                         y besarse en las ruinas
                                        frente al mar
Esta es tu casa alta
aquí falta una idea
una bandera blanca
un beso.


de Teresa Fornaris, La Habana, Cuba
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28.5.14

Una palabra como casa


Señor dame una palabra
que tenga la forma de un barco
un barco de velas inextinguibles
donde pueda ir a conocer el mar
Dame esta palabra por casa
por vestido por amante
deja que ella sea mi soledad
mi alimento y no pueda sobrevivirla


Aquí estoy tan vacío de formas
y silencio…

Toda mi inspiración semeja
el ruido de unas manos atadas
necesito un barco por cuerpo
y el amor por mar

Escúchame por estas alucinaciones
y la vastedad de las cosas que vuelven

a su lugar


de Giovanni Gómez, Bogotá, Colombia
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