Rosados los malvones,rojo,
esta tarde es rojo
tu deseo,
y altos, desean brillar
aún
más altos, los racimos
morados
del arbusto que se abre
en el jardín.
Pero rojo, rojo,
y color
llaga o color lengua,
no silencio,
soledad,
acaso encías,
boca,
vísceras removidas
de volcán,
o de mujer que
mira
el reloj, el cielo
y las brumas,
pronta a abrir
una puerta,
la mirada,
y decir una palabra
y repetirla
hasta olvidarla,
ante un horizonte
que arde
asu hora -aún
sin estrellas,
aún con sus leños,
su contraste-,
más acá de la
muerte
y de los hechos
más comunes
o más sórdidos.
Como otra flor
abismada y rosada
que se abre.
de Eduardo Dalter, San Justo -pcia.de Buenos Aires, Argentina
Poema contenido en su libro "Nidia".
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