Una escalera en caracol desciendehacia la entraña pétrea de la Madre.
Hay frisos decorados que titilan
al vacilar la llama con su paso.
Chispas restallan en mosaicos
y sombras se agitan al costado.
Un silbido de sierpe que se arrastra.
Un rugido dorado como el viento.
¿Acaso hay un dragón batiendo
sus membranosas alas en el fondo?
¿Acaso ese dragón ella provoca
con el atolondrado latido de su pecho?
Atrás, delante, entre sus piernas...
¿dónde está él respirando ese fuego
que la infantil mirada le consume?
de Graciela Perosio, Buenos Aires, Arg.
Poema de su libro "Regreso a la fuente".
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