Vas y vienes como la loca de casa,con adoquines, piedras sin golpes de caballos,
bella y terrible igual a un ángel de pie.
Allá en senda abajo se abre el valle
y las respiraciones de errantes almas
no saben que existes.
Sólo lunáticos borrachos
salen a saborear la continua voz que les alargas,
niños se juntan en la apagada luz de los santuarios
y pasan aún frailes
metidos en la extensa noche de sus sábanas.
Bajo tu fragancia
perros husmean amor y una cáscara de plátano.
de Carlos Fajardo Fajardo, Colombia
De su libro "Atlas de callejerías", Trilce Editores.
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