26.3.10

Reynaldo

Los dos veníamos de andar mares
y estábamos de paso en el humo del café
que entibiaba las palabras hidrópicas.
Yo soy aquel poeta que tu leías
para ahuyentar destierros, me dijiste,
mientras allá en el estrado
alguien hacía una disertación inútil
con todos los adjetivos del azúcar y el espanto.

Es cierto, Reynaldo,
vos eras el poeta que yo leía en algún destierro
bajo la luz lechosa
de la casa prestada de la calle Belgrano.
Tu libro cantaba en mi memoria
y entonces yo soñaba otro tiempo,
otro mar, otra luna
más clara,
más nuestra.

de Marina Pacheco Ruíz, nacida en Tucumán reside en Puerto Deseado, Arg.
De "Un agosto más claro", con prólogo de Lina Caffarello.
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