31.10.10

Canción para Matthias

No hay aduanas que puedan detenerme
ni gotas saladas que ensanchen el océano
para abrazarte cada año de la tierra.

Canto en los cerezos que despiertan en el bosque
cuando Belén alumbra
y la calle blanca se enmarca en tu ventana.

Desde el pequeño trono
escucho balbucear las melodías
que aguardan los cantores del ciprés.

En este mapa van cambiando las banderas
pero nadie ha sospechado todavía
que tu cordel va navegando por mi cielo
entre muchas mariposas recatadas.

de Mirta Cevasco, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Señales".
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