Billy Holliday, la bella,canta para destruirse.
Pertenece a la trilogía de las diosas,
unida a Sara Vaughan y a Fiztgerald,
tres señoras que, a decir verdad, son colosales.
En los treinta le vedan cantar,
y no hay tutía.
Débil la voz, yace en la ruina de los blues
su delicada lástima.
Con las dosis y el alcohol desgarra las sílabas
y vuelve al gueto,
y a Giorgia, en las notas alargadas.
Nadie consuela penas de mejor manera que Billy.
de Ernesto Goldar, Buenos Aires, Argentina
De su libro "En voz desmayada y baja".
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