A la memoria de Rafael Prats, flautistaUna música triste se cae de las flautas
y el flautista no llora.
Él acumula sus penas
y se va con el amor santificado por las artes.
Asómate al coraje de saber que el sonido vigila,
ay! de los que esperan la caña de su flauta
y posan, sin sentir, la música en los labios;
así, los niños gimen por el tenue fulgor
que estampara la estrella en su instrumento
después que se apoderan de amores ya distantes
y cantan a sus leyes vengativas.
Éramos tan fieles al acorde,
aquel que se escapó de la prisión
cuando entendió que los virtuosos
resolvían dejar en las paredes la rabia y el silencio.
de Mariana Pérez, Santa Clara, Cuba
de Mariana Pérez, Santa Clara, Cuba
Fragmento - De la antología "Mujer adentro".
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