En aquel huertoque albergaba
las flores y los frutos
siguen creciendo
ecos paradisíacos
y esplendores
de un viaje alucinante.
Alguien inventa
palabras desconocidas,
plácidos ademanes
que se detienen
entre abanicos
y perfumes intensos.
Tan evidentes como
el sol o los tallos
ácidos del trébol
allí fulguran
-en la luz del paisaje-
unos ojos absortos
que contemplan
las repetidas
decisiones
del tiempo.
de Nélida Salvador, nacida en San Rafael -Mendoza-, vive en Buenos Aires, Argentina
De su libro "De plantas y espejismos".
______________
No hay comentarios.:
Publicar un comentario