Para despertar,el rubor de los lirios,
-esos lirios que ceden-
Para despertar,
la rosada lengua de los pájaros
y la parte más violenta de la voz.
Confundes el árbol de espinos con las cosas inocentes.
Los animales grandes -los dóciles, más tarde-
corren la cría de sus pasos.
En tu imagen -sólo en una parte de ella-
se enciende ese perfil íntegro que apaga la edad de las estrellas.
No podrá el salvaje competir con tu apariencia oscura,
con la bruma y el oriente,
con la orilla.
El gran y amado mar,
el desierto y su calor, su invierno nocturno.
Las flores y su desigual aroma.
de Mariana Brebbia, Rosario -Sta.Fe-, Argentina
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