A Pía
Ya sabés...
Leo a Maiakovski
y recupero el aliento
de nuevo
tengo ganas de charlar.
Ahora hay tanta poesía amarilla
sobre un reflejo de sol.
Lo que decís de mí... es verdad,
a veces solamente resbalo por mi lengua
hacia precipicios inventados
en el aburrimiento. Como esos peces
apretados en la arena
de la noche,
arrastrando
trabajosamente el mar.
A la mañana siguiente
sólo están allí
las moscas
de Pedro Nazar, Buenos Aires, Argentina
Poema de su libro "Pez Negro".
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