Y si la literatura no fuera nada más que vestir cicatrices ?
Había una vez un asesino serial de cuadros naives que tajeaba la inocencia del paisaje para despertar a las margaritas, pero ellas que no eran unas dormidas, usaron el tajo para salir de la tela y apresarlo entre sus pétalos
de Cristina Villanueva, Buenos Aires, Argentina
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