El tiempo tuyo- el mío y el de tantos -
ya no será de otro.
En la mitad del vuelo
retorna hacia la noche,
que es día y es vacío
e imposible,
oscuridad perfecta
o luz inútil.
Tu voz
- la mía, la de tantos -
no alcanzará el umbral
que nos separa;
callará de pronto
o será un borrarse
lentamente,
como si nunca,
como si no
hubiera sido.
Porque todo sucede
y la muerte es parte de ese todo.
Con ojos avizores,
enceguecidos por el humo,
lo tuyo
- lo mío, lo de tantos -
serán intentos, sólo intentos,
de pensarnos
para siempre, vivos...
de Amelia Lapeyrière, Longchamps -pcia.de Buenos Aires-, Argentina
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