
arcos perfectos y misteriosos,
hechos para ser contemplados desde una barca,
en pleno río.
La profundidad del remolino hace ver las márgenes
de otra manera.
Me dan miedo los ahogados
que descansan en los cimientos del puente
esperando que mi barca pase.
Siento sus dulces palabras en mis oídos,
veo sus cuerpos traslúcidos.
Abandono esos arcos, vuelvo a la orilla.
Pero no dejo de sentir esas palabras,
no puedo dejar de ver esas manos,
agitadas en señal de despedida,
o de reclamo.
de Liudmila Quincoses, Sancti Spiritu, Cuba
De la antología "La estrella de Cuba"
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1 comentario:
Liudmila cultiva especialmente el género Cartas de Amor desde hace más de quince años, y ha obtenido la Distinción por la Cultura Nacional Cubana por su investigación literaria.
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