Ver la caída de Ícaro desde la bahía deazules y verdes de Alamar.
Un valle al que se asoma
un misántropo encapuchado.
Árboles frutales alrededor de las aguas
y un hombrecillo, solo, arando sobre ellas
hasta incorporarse al arcoiris.
Ese hombrecillo
es un pariente de Brueghel, el viejo, hermano mío,
que pinta la soledad del alma
cercada por espléndidos labradores.
Es el atardecer y necesito las alas de Ícaro.
de Nancy Morejón, La Habana, Cuba
De "Paisaje Célebre".
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2 comentarios:
Admirada por Guillén y por Mario Benedetti, en 2006 Nancy Morejón recibió nada menos que el Premio Corona de Oro, galardón que oportunamente había sido otorgado a Pablo Neruda, Eugenio Montale, Yannis Ritsos y Allen Ginsberg, entre otros.
Magnífico poema, como todos los suyos
Como magnficio es este esfuerzo de sintesis de la poesía contemporánea.
Te felicito, Lina,desde el corazón de mi corazón.
Saludos.
Marta Zabaleta
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