El lobo inmóvil, habla y dice: que me devore algo desesperado.
Los niños vuelven cada tarde al espacio de los colibríes.
Bautizan con nombres franceses a las fieras, las bautizan con colores,
adelantándose al amor.
Lanzan frutas a la nieve y llaman a eso "calor".
Algo aquí -por primera vez- no debe ser atenuado.
de Mariana Brebbia, Rosario -pcia.de Santa Fe-, Argentina
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