16.11.04

Qué te puedo regalar...

En este preludio aniversario, cuando naciste
hace un esplendor de primaveras.

Tiempo en el tiempo, siendo períodos, mismo
a permanencias
y cuál propuesta cosquilleando su respingo, entre sí
miro, a los lirios del viento
buscando estrellas en el día
o la luna al mediodía
o quizás
un sol distinto, más hermoso y diluyente entre al calor de sus destellos.

También busco entre nubes con lloviznas
el desleír de los cristales de sus aguas glamorosas, vocingleras, estridentes
hálito del tacto del fogaje
con la humedad que entre la piel suda
y se condensa con agrado.

Entonces, sigo indagando los obsequios
disolviendo el aroma sutil de aquella flor abriendo sus aréolas
y esa embriaguez
viene a darme el arrebato que busco
para brindarte en la copa de mis labios
un beso moldeado entre tu alma
como éxtasis de vida en trascendencia
apetecido.

Te voy a regalar, el gemido de la vida sin distancias
sobre recuerdos del amor cuando ama todo aquello
que te hace feliz y que yo quiero
ser parte importante de eso
que llevas como bandera de ilusión arrullada de amor, amante fiel
del sentimiento
sensibilidad, ternura, afectos emotivos y valiosos.

Todo esto, con mi abrazo en ofrendas, florecidos.

de Enrique Caballero Arias, Caracas, Venezuela
Querrién ®
efcaballeroa@hotmail.com
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Soñaría

Quisiera poder soñar,
y dejar mi mente volar,
volar por el aire, el cielo,
y a tu lado poder llegar

Soñaría que era tuya
que tu mío , también eras
soñaría que los dos juntos
compartíamos la vida entera.
Soñaría con un mundo
que los dos compartiéramos
donde nada triste hubiera
y juntos siempre, felices fuéramos

Soñaría la paz de todos
en un mundo sin guerras,
soñaría que así, junto a los todos
los dos nos querríamos sin treguas.

de Montserrat Miralles Esteban, Barcelona, España
myflower54@terra.es
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12.11.04

El fuego y la poesía - I

Amo el amor
El martes y no el miércoles
Amo el amor de los estados desunidos
El amor de unos doscientos cincuenta años
Bajo la influencia nociva del judaísmo sobre la vida monástica
De las aves de azúcar de heno de hielo de alumbre o de bolsillo
Amo el amor de faz sangrienta con dos inmensas puertas al
vacío
El amor como apareció en doscientas cincuenta entregas
durante cinco años
El amor de economía quebrantada
Como el país más expansionista
Sobre millares de seres desnudos tratados como bestías
Para adoptar esas sencillas armas del amor
Donde el crimen pernocta y bebe el agua clara
De la sangre más caliente del día

de César Moro, poeta peruano
Este poema nos fue enviado por Walter Espinoza

ventanademedusa@latinmail.com
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11.11.04

Sin que salte la luna...

Cuando sale en la noche del armario
mi deseo de la luna
se hace en Mozart
Siempre hay fusas que destilan el recuerdo
y la tinta del amor en las orejas
que se niegan a dormir en luna llena.

Ha posado la luna en mis rodillas
musitando el sortilegio en el acorde
en los diarios motines de mis manos
que desatan el lazo en las corbatas
sin que salte la luna de mis piernas
con la astucia del ratón que mira al gato.

En el labio que sostiene la palabra
brillan los espejos sinfonías
calabozos abiertos de otras vidas.
Y la luna que me pesa en el sextante
sin que medie el humo de las casas
ni la Viena cetrina de puentes macilentos
ni las calles rojizas de escuálidas veletas
semifusas dormidas en el banco de un parque.

¿Puede morir el labio
en el principio de un vaso?
Me sorprendo en cada paso
aplastando trozos de camino
que mueren bajo los pies...
la mujer de los versos
se ha escondido
en el fondo de otros labios.

Y en el filo del ocio, clandestinas;
luna blanca y luna negra, sin rodillas
hacen puentes de miradas
espantando las arañas de la noche.

de Maria Eugenia Caseiro
buhowriter@hotmail.com
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Partícula

Soy aquello que nunca
llegaré a conocer. Lo sé.
Y me lanzo en busca
de ese lugar de mí,
a lo largo de múltiples excavaciones.

Extramuros.
Intramuros.

de Elisa Jorgensen, Buenos Aires, Argentina
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10.11.04

Poema

Hay otros mundos debajo de esta piel que envejece
Hadas callejeras que buscan la plenitud en un viaje sin retorno
Ventanas que se abren a la asombrada costumbre de ir volviéndose polvo.
Lo saben,
han traído el mensaje desde los tiempos en que la manzana colgaba del árbol
y su sabor era desconocido.
Un día estos jeans colgarán de mi cintura y brotarán de mi vientre girasoles.
Otro mundo habrá debajo, más abajo, esperándome.

de Gracee Marty, Uruguay
cio_ciosan8@yahoo.com.mx
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9.11.04

Mis sueños

Mis sueños tienen colores
y brillan como diamantes,
con sus alas centelleantes
se desplazan sin temores.

Una luz se enciende
dentro de mi corazón,
huye veloz la desazón,
la grata felicidad trasciende.

Un cúmulo de sensaciones
florece en mi interior,
me embriagan las emociones.

Veo el amor que se mece,
los sueños me acarician,
mi alma serena resplandece.

de María Griselda García Cuerva, Dolores, Argentina
mg_cuerva@yahoo.com.ar
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Mi sueño es de barro

Deliraba por los espejos

buscaba formas
marcos
bordes
en mi lujuriosa necesidad

de ver mi propio cadáver
-cubierto con tu carne-

de Doris Brugiati, Témperley, Argentina
Del libro "Desde los Huesos".
dobrugiati@hotmail.com
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8.11.04

Poema I

Se siente el latir de corazones sin dueños
de vidas sin rumbo
de lugares sin momentos
Se siente el latir de la existencia

El cuarto vacío
el vaso con agua
el cigarro encendido
escena fría
momento congelado

No estas, no están.

Sólo queda la mirada de seres que te esperan.

de Camila Ríos Armas, Caracas, Venezuela
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7.11.04

Cintas olvidadas

vamos corriendo aventuras

películas antiguas
guiones sin filmar
cintas olvidadas
censuradas
pasajeras
hacemos nuestros personajes

héroes de la benevolencia
justicieros sin mácula
sacerdotes de la palabra
ingenieros de la pasión
villanos del deseo

pecamos de infinito
olvidamos el cartel
que pone fin
a todos

de Sergio Messing, Argentina
messing@ciudad.com.ar
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Esclavitud

Extendida sobre mí, la campiña despliega los barrotes invisibles de su cárcel. Su inmensidad se enrosca en mi pequeñez y me da miedo el misterio de su horizonte.
Es un mito la soledad porque en ella dialogan los árboles
en crecimiento. El monólogo del ave se hace comprensible cuando copia el murmullo del arroyo que viaja eternamente.

de Emilse Zorzut, Argentina
De "Morada de los cuatro vientos", poesía en prosa.

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Un hombre que

Un hombre que mata a su mujer,
que mata a sus hijos,
y luego se suicida.
¡DESESPERACIÓN!

Padres acorralados,
que en kamikazes
convierten a sus hijos.
¡DESESPERACIÓN!

Buscad al culpable,
al temible bumerang
que hacia vosotros
sin piedad se vuelve ya.

Buscad al culpable.
No es racismo, no es
religión. Es tan sólo
DESESPERACIÓN.

¡Ella es la culpable!
¡Buscadla, buscadla,
Buscadla con lupa
en lo más recóndito!

¡Buscadla y apresadla.
¡Apresadla y matadla!
Y sus cenizas enterrad,
en el hoyo más hondo!

de Mariette Cirerol, Málaga, España
Poeta, escritora e investigadora histórico-literaria, es Presidente del Comité Permanente de la CIELE / ICWELL (Convención Internacional de Escritores de Lenguas Europeas). Dirige, además, la Revista AIR de literatura.
www.revistaair.net
airmeeting@terra.es
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6.11.04

Suenan los himnos

La danzadora cruza el espejo
asume las gripes

Pertinaz voy a las sombras
allí musican los que fueron mis amigos
que se creen proclamas

Si salto
puedo errar el golpe

Si me quedo en el linaje
la progenie se alarga

Para entonces
los himnos
y la patria

Los cuervos no cantarán
en la ronda de la ceniza.

de Reynaldo García Blanco, Santiago de Cuba
Autor de varios libros de poesía, ha merecido el premio "Centenario" y el de "La Gaceta de Cuba". Este poema pertenece a su libro "País de Hojaldre", de reciente aparición.
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"Yo no creo..."

Una mano sin cara
dibuja un círculo en una cueva
que aún no es Altamira ni Lascaux.

En su atelier de París, Picasso,
traza la curva de un lomo de bisonte
que de pronto se transforma en toro,
y todo sucede por primera vez.

En esa larga ilusión,
la costumbre inalterable del tiempo
es olvidar y descubrir.

de Héctor J.Freire, Buenos Aires, Argentina
Profesor en Letras, crítico literario y de cine. Lleva publicados varios libros de ensayo y de poesía. Forma parte de la Dirección de las revistas "Topía", "Barataria" y "La Pecera". Este poema pertenece a su libro "Motivos en color de perecer".
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3.11.04

Agradecimiento unánime

De pie, Osvaldo Spoltore, Lina Caffarello y Julio Aranda

Gracias a mis compañeros en esta cruzada, Julio Aranda y Osvaldo Spoltore, por fundar juntos los tres primeros eslabones de esta colección; a FEBRA Editores por confiar en nosotros; a Lucila Févola, por desmenuzar estóicamente hasta las fibras más íntimas de nuestros poemas; a los demás componentes del Consejo de Redacción de la Revista de Literatura "Tamaño Oficio" y a los integrantes de los talleres; a Ana María Gauto; a Delfín Leguizamón y a Roberto Almeida por apoyarnos en esta gesta.

Gracias a las Revistas Literarias "Fijando Vértigos", "Cuaderno Carmín de Poesía", "Gente de Letras" y al ciclo "Café con Letras" por estar presentes, como así también a la multitudinaria Revista Cultural "Ñ" por anunciar nuestro evento.
Gracias a los familiares que nos acompañaron, a los amigos (tanto a los amigos personales como a aquellos del mundo literario), al grupo del "ángel gallardo" (mi grupo primigenio, mi siempre grupo), y a quienes les fue imposible asistir pero estuvieron con nosotros, teléfono mediante o a través de internet.
Gracias a Daniel Grad y a Adrián Sánchez por mimarnos a todos en el regazo de "La Dama de Bollini".

Y aunque esta vez no esté explícito en mi poemario, "Alguien tiene un talismán" también está dedicado a mis hijos: Valeria, Gerardo, muchas gracias por serlo.

Lina Caffarello

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