Duele
justo ahí
en la
cintura del plato hondo
vacío desde hace tanto
y en la
cuchara opaca de mi memoria
desusada pero obediente
junto a su compañero estático.
Justo
ahí duele
el hambre
todo sumado
el dolor
constante
en tantas
mesas más mesas sin alimento.
Duele
justo ahí suma y suma
sobre el
techo agobiado
-comba- la
esperanza se estrecha
y cruje tres veces
y mis
manos duelen en el lápiz
cansado de
ser gris sobre blanco.
Me duele
el mundo con sus cifras elocuentes
enteras o decimales.
Cecilia Ortiz, Olivos -Buenos Aires-, Argentina
De la Antología “Bardos y desbordes II”.
Sitio: http://zonadefuego-lapalabra.blogspot.com/






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